Pues se acabaron las vacaciones.
Lo normal es volver al trabajo de forma calmada y pausada.
Leer el correo para ponerse al día, hablar con los compañeros sobre lo cortas que se han hecho las vacaciones. Intercambiar opiniones sobre los regalos de navidad (en mi caso el gordo cabrón ese vestido de rojo me trajo un lumbago y los reyes magos una faja).
Soy un iluso, un optimista. Que se le va a hacer.
El primer día fue demoledor, agarrado de forma frenetica al teléfono y al cliente de correo. El resto de la semana no fue mejor.
El Viernes jornada de 09 a 19:30 (del Sábado). Teníamos un paso a producción, por la tarde, en el que hubo problemas e inconvenientes de todo tipo. 26 horas de “juerga y diversión”.
Si mi vuelta no ha sido buena que digamos, mis vacaciones no es que fueran precisamente dignas de recordar.
En las vacaciones de verano sólo pude disfrutar tres días, al cuarto me caí con la moto lo que me hizo “disfrutar” de otra forma de las vacaciones.
En las de navidad al segundo día me dio lumbago y el resto de las vacaciones no fueron muy entretenidas …
Aunque ya estoy pensando en pedir más días libres me da “cosa” pensando en la próxima desgracia que pueda pasar.
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